A comienzos del siglo XX, en Beijing las casas de té eran una cita obligada para reunirse con amigos, mantener largas charlas y pasar el tiempo.

En la actualidad, otros divertimentos ocuparon el espacio destinado a tomar el té y las confiterías ya no gozan de la popularidad de antaño. Sin embargo, algunos de estos lugares han sobrevivido en la gran ciudad, incluso siguen manteniendo el mismo estilo tradicional.

Una de las más famosas es Lao She Chaguan, donde, aún hoy, los clientes pueden tomar diferentes variedades de té y también disfrutar de las artes tradicionales chinas. Por ejemplo, las narraciones de historias y leyendas en el dialecto de Beijing acompañados de un pequeño tambor, razón por la cual se suele mencionar a este lugar como un verdadero museo de usos y costumbres folklóricas del antiguo Beijing.

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