El té verde con jazmín, llamado comúnmente té de jazmín, es consumido en China hace más de 800 años (desde los tiempos de la Dinastía Sung), razón por la cual son considerados especialistas en la elaboración del mismo.

Se obtiene luego de un procedimiento artesanal muy delicado; en primer lugar se seleccionan hojas de té verde de muy buena calidad y pimpollos de jazmín que son cosechados durante la noche, ya que ese es el momento en que despide su aroma más intenso.

El siguiente paso es almacenarlas juntas (hojas de té y pimpollos de jazmín); cuando los pimpollos se marchitan significa que ya han dejado su aroma en el té. Ese es el momento en que cuidadosamente se retiran.

Otra técnica consiste en dejar fermentar la flor junto al té y luego armar bolitas con ambos o directamente dejar secar las hebras y el jazmín juntos.

En el norte de China los anfitriones sirven este té a los invitados para darles la bienvenida, siendo este un gesto de cortesía muy agradecido por parte de los visitantes.

Pero más allá de las costumbres, el té de jazmín es el elegido por los orientales para tomar en cualquier momento del día debido a que aporta muchos beneficios para la salud. Se ha comprobado que esta dupla, además de ser aromática y deliciosa, actúa como sedante del sistema nervioso sin efectos secundarios, lo cual lo convierte en un excelente aliado para tratar los problemas de estrés y ansiedad.

Por otra parte, contiene antioxidantes que ayudan a prevenir el envejecimiento precoz de las células del organismo, efecto que se refleja en la piel y los órganos. Además funciona como un excelente diurético, eliminando toxinas y el colesterol malo y produciendo enzimas que aceleran el metabolismo y ayuda a reducir las grasas que se acumulan en el organismo.

Existen muchas formas de implementarlo en nuestra rutina, pero sin dudas, el más práctico es a través de infusiones y exquisitos tragos.

Preparación

Colocar aproximadamente tres cucharaditas de té en una tetera de, aproximadamente, 300 cc. Calentar agua a 80/90 grados (no hirviendo) y verter sobre las hebras, dejar reposar unos minutos hasta lograr la intensidad deseada (más tiempo si se desea más fuerte, menos si se prefiere liviano) y servirlo.

Este tipo de té no suele endulzarse, de lo contrario se pierde su sabor real.

Las mismas hebras se pueden infusionar hasta 3 veces, siendo esta última la más liviana.

Tanto el jazmín como el jengibre son utilizados por la medicina tradicional china para equilibrar la energía del organismo y combatir enfermedades leves como lo son el resfrío común y la congestión.

Estas dolencias están a la orden del día en esta época del año en que la temperatura y la humedad varían en forma abrupta.

Lo más recomendable es beber esta tizana por la noche, antes de dormir.

Vale aclarar que no se recomienda emplearla durante el embarazo. Por otra parte, si se sufre de diabetes, enfermedades cardiovasculares o se está bajo tratamiento con anticoagulantes, es estrictamente necesario que se consulte al médico de cabecera.

Ingredientes

– 2 cucharaditas de té de jazmín.

– 1/2 cucharita de jengibre rallado

– 1 taza de agua

– Limón

– Miel

Preparación

Calentar el agua y agregar el té y el jengibre; revolver y dejar reposar 5 minutos. Colar y agregarle limón y miel a gusto.

Tomar caliente o tibio.

Las rosas Ping Yin Meigui son originarias de la zona oriental de China y con ellas se obtiene, entre otros productos, un delicioso té. La principal región productora de rosas rojas es Ping Yin -de allí su nombre- es la provincia de Shandong, también conocida  como la ciudad natal de las rosas rojas. Tanto es así que, en el año 1996, el Departamento de Ciencias Forestales del Estado la declaró como “Ciudad de las Rosas”, tan famosa en China como en el exterior. Incluso, en ese lugar existen laboratorios destinados a mejorar e incrementar los cultivos de esta variedad de rosas tan utilizado en la medicina como en la cosmética.

 El cultivo de las aromáticas Ping Yin Meigui, datan desde hace más de 2000 años y siempre se destacaron por su excelente calidad.

 En China, las mujeres utilizan esta flor tanto para preparar infusiones como para aplicar su decocción en el rostro desde hace miles de años y los resultados, sin duda, se reflejan en el aspecto aterciopelado de su piel. La razón de este maravilloso efecto se relaciona con el predominio de componentes antioxidantes en sus pétalos. 

Los beneficios a nivel orgánico se consiguen bebiendo la infusión, tomando un baño de inmersión con pétalos o creando una serie de mascarillas faciales.

Al consumir regularmente té de rosas se  depura el organismo, debido a que actúa a nivel del hígado, la vesícula y los riñones, ayudando a evitar la retención de líquidos. Como si esto fuera poco, su poder antioxidante es total debido a las catequinas y polifenoles que posee. Estas sustancias protegen nuestro cuerpo del daño de los radicales libres,  responsables del envejecimiento celular.

 Preparación del té

 El té de rosas es muy sencillo de preparar, se colocan de 3 a 6 gramos de pimpollos secos de rosas en una tetera con agua potable hirviendo, se tapa y se deja reposar durante 10 minutos (15 si se desea un sabor más intenso), se cuela y se bebe tibio. Se puede endulzar con miel.

El té verde Huang Shan Maofeng, es uno de los mejores y más famosos tés chinos. Se trata de una variedad de sabor dulce y se cultiva en una región próxima a la cumbre del Monte Huang, en la provincia de Anhui. En estas hermosas montañas se logra producir un té de inmejorable calidad, debido a la altura, entre los 1200 y 1400 metros, que favorece una correcta exposición al sol. Este factor climático contribuye, además, a que su aroma sea intenso e inconfundible. Los amantes de este té suelen decir que la primera taza es la más perfumada, la segunda la más dulce y la tercera la más fuerte.

La cosecha de Huang Shan Maofeng se realiza a comienzos del mes de abril, momento en que las hojas comienzan a brotar, tienen un color verde amarillento y están cubiertas de una pelusa blanca muy suave.

En la cultura china el té es de gran importancia y cada una de sus variedades tiene una historia muy particular que da cuenta de su origen. En este caso, la leyenda habla del amor de un joven muchacho y una bella doncella que trabajaban juntos en una plantación de té. Sin embargo, un tirano terrateniente tomó a la joven como su concubina, aún en contra de su voluntad.

Ella escapó, pero luego se enteró que su captor había matado a su amado; desesperada, volvió a buscar el cuerpo y cuando lo encontró, en lo más profundo de las montañas, lloró durante horas, hasta que se convirtió en lluvia. Al mismo tiempo, el cuerpo de su  enamorado se convirtió en un hermoso arbusto de té y así pudieron permanecer juntos para siempre, ya que la región donde mejor crece esta planta de té es nubosa y húmeda durante todo el año.

Estela Gagliardi/Holate

El jujube o dátil chino (Hong zao) es un fruto que posee una gran cantidad de vitaminas y antioxidantes, por lo cual suele decirse que es el fruto de la inmortalidad y la belleza. 

Cuenta con aminoácidos encargados de formar una gran cantidad de proteínas, una de las cuales ayuda a la cicatrización de llagas y heridas. Incluso, la creencia popular antigua afirma que consumiendo diariamente  jujube mejora la tonicidad y el color de la piel. 

Contiene también un gran porcentaje de vitamina C, mucho más que los cítricos, lo que fortalece el sistema inmune y evita que se padezcan enfermedades típicas del invierno. Además posee nutrientes tales como magnesio,  potasio, cobre, calcio y niacina.  

Según diversos estudios científicos, cuenta con flavonoides que le brindan un gran poder antioxidante que evita el envejecimiento celular, además de disminuir la presión arterial y mejorar la anemia y problemas hepáticos. 

Pero eso no es todo, también es muy recomendado por su poder calmante que ayuda a aliviar el estrés y combatir el insomnio.

Este fruto se puede consumir fresco, disecado y también para enriquecer las comidas, pero lo más interesante, es que se puede preparar una exquisita y reparadora infusión.

Infusión de Jujube

20 dátiles disecados

¼ de taza de jengibre fresco rallado

½  media taza de azúcar o miel

1 litro de agua

Preparación

Rehidratar los dátiles, quitarles el carozo y  colocarlos en una cacerola junto con el azúcar o miel y el jengibre. Llevar a fuego bajo y cuando rompa en hervor continuar con la cocción durante 15 minutos. Apagar el fuego, dejar reposar, colar y servir. Una taza diaria es suficiente para disfrutar de sus beneficios. 

Además de ser el aliado indiscutido para la mujer que transita la menopausia, el  crisantemo es un poderoso desintoxicante. Beber varias tazas de esta infusión al día limpia el organismo de todo tipo de excesos, ideal para la época del año que se aproxima, donde las cenas y los after office abundan. 

La flor de crisantemo contiene vitamina A, vitamina B, vitamina C y altos niveles de potasio, calcio, hierro, magnesio y fósforo. Todas estas vitaminas y minerales son muy beneficiosas para el organismo  ya que lo ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y lo protegen de las infecciones. 

La infusión de crisantemo  no contiene cafeína, lo cual ayuda a calmar los nervios, combatir el insomnio, regular el colesterol y la presión arterial. También tiene efectos diuréticos y digestivos. 

Es el desintoxicante por excelencia, ya que esta infusión es capaz de eliminar las sustancias tóxicas acumuladas en el organismo, ya sea por exceso de comida o bebida.  Por lo cual es un complemento indiscutido a la hora de hacer una dieta liviana y saludable. 

¿Cómo se prepara?

Hacer esta infusión es muy sencillo. En primer lugar cabe aclarar que se deben usar flores de crisantemos disecadas, pero no cualquiera de las que tenemos en el jardín, por eso, lo más seguro es comprarlas en lugares confiables. 

Se colocan aproximadamente 5 flores en una tetera o taza de 500 ml de capacidad y se le agrega agua hirviendo. Se tapa y se deja reposar entre 5 y 10 minutos. Se cuela y se toma de a pequeños sorbos. 

Estas mismas flores admiten ser infusionadas en una segunda vuelta, siempre que sea en el mismo día. Probablemente tenga un gusto más suave, pero mantendrá todas sus propiedades. 

Otra opción también rica y saludable consiste en infusionar las flores junto con té verde o negro. 

¡Que lo disfruten!

Una rica sopa cura todos los males y nos pone de buen humor, al igual que una taza de buen té. Por esta razón te proponemos una receta que une ambas cosas. Es muy sencilla de preparar y su sabor es inigualable.


Los ingredientes que utilizaremos son: 

  • 250gr de langostinos pelados;
  • 1 clara de huevo
  •  5 gr de té verde long jing
  •  2 cucharadas de maicena
  •  50 ml de aceite
  •  Sal a gusto. 

Así se prepara:

  • En primer lugar, infusionar el té en una taza de agua caliente (90°) y reservar.
  • Pelar los langostinos y dejarlos remojar en agua fría y sal aproximadamente una hora. Una vez cumplido el tiempo, escurrirlos bien y colocarlos en un bol con la clara de huevo, impregnándolo bien. Luego colocarlos en otro recipiente con el aceite durante media hora más. 
  • Poner a hervir un recipiente con agua.
  • Mientras tanto, mezclar el té con la maicena. Quedará un caldo levemente espeso. En ese momento escaldar los langostinos por 15 segundos y agregarlos al caldo. Servir caliente. 

¡Que la disfruten!

El jengibre es utilizado con fines medicinales tanto por los hindúes como por los chinos desde hace miles de años. Posee Vitamina C, A, D, B12, Sodio, Potasio, Calcio, Hierro y Magnesio que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. La medicina tradicional china lo cataloga como Yang (calor) y picante, la cual equilibra al Yin (frío) para crear armonía. Los griegos y romanos lo utilizaban en épocas de frío o decaimiento físico para calentar al organismo.

Actualmente es utilizado en casi todo el mundo como condimento porque -además de dar mucho sabor a la comida- posee una función muy importante que es la de eliminar los posibles tóxicos presentes en algunos alimentos, especialmente los frutos de mar y la carne.

En cuanto a la salud, algunos de los numerosos beneficios son:

  • Proteger del frío: cuando es inevitable salir a la calle a pesar de las bajas temperaturas, es muy útil colocarse un trocito de jengibre en la boca, a modo de caramelo. Actuará en el organismo como protector.
  • Aliviar los resfríos: cuando son provocados por enfriamiento, los alivia y contribuye a eliminar las flemas; también mejora la tos y el dolor de garganta.
  • Mejorar la digestión: es otra de sus principales virtudes, simplemente debe agregarse jengibre rallado o en rodajas a las preparaciones. Esto evitará la pesadez y la formación de gases intestinales.

INFUSION DE JENGIBRE

  • Poner a hervir 2 tazas de agua en una olla; una vez que hierva agregarle el jengibre picado y continuar la cocción durante 5 a 8 minutos más.
  • Apagar el fuego y agregarle una cucharadita de miel y jugo de limón natural. 
  • Dejar reposar durante 10 minutos y consumirlo. Lo ideal son dos tazas al día.

Las “Tarteletas de huevo” son un bocadillo originario de Hong Kong y es el preferido de los chinos a la hora del té. 
La receta es tan simple como deliciosa., anímate a prepararla.


INGREDIENTES


Para la masa:

  • 1 taza de azúcar 
  • 3 tazas de harina 
  • 1 taza de manteca 
  • 1 huevo 
  • Extracto de vainilla

Para el relleno:

1/2 taza de azúcar 
1 taza de crema de leche
1 1/2 taza de agua 
9 huevos 
Extracto de vainilla 


PREPARACIÓN


Masa:
Mezclar el azúcar y la harina; incorporar la manteca y trabajar con la punta de los dedos hasta obtener una mezcla arenada. Agregar el huevo y la esencia hasta que se forme una masa húmeda. 
Colocar en moldes de tarteletas (del tamaño deseado), con los dedos, pinchar con tenedor y darle una ligera cocción (aproximadamente 5 minutos) en horno precalentado a 200°. Reservar. 
En una olla colocar el azúcar y el agua y cocinar hasta que el azúcar se disuelva. Retirar del fuego y enfriar a temperatura ambiente. 


Colocar en moldes de tarteletas (del tamaño deseado), con los dedos, pinchar con tenedor y darle una ligera cocción (aproximadamente 5 minutos) en horno precalentado a 200°. Reservar. 
En una olla colocar el azúcar y el agua y cocinar hasta que el azúcar se disuelva. Retirar del fuego y enfriar a temperatura ambiente. 


Relleno:
Batir los huevos con el azúcar y agregar la crema de leche y la esencia de vainilla. Rellenar las tartaletas y hornear durante 15 a 20 minutos en el horno hasta que estén doradas.

Con los pétalos o pimpollos de rosas secos no sólo se obtiene una excelente infusión para beber, sino que además constituye un tónico infalible tanto para cuidar la piel como para combatir algunas molestias cotidianas.

Se utiliza principalmente para limpiar y tonificar la piel del rostro aplicándolo suavemente con un algodón o gasa; también para aliviar los dolores de cabeza colocando en la frente un paño embebido en la loción y, si se realizan baños de inmersión tibios de manos y pies, mejora notablemente la circulación sanguínea.

Antiguamente, las mujeres de los emperadores tomaban baños de inmersión en elegantes bañeras que llenaban con agua caliente y ¡cinco kilos de pétalos de rosas rojas!. Por eso su piel siempre lucía suave, hidratada y sensualmente perfumada. Estos baños formaban parte de la preparación previa a un encuentro amoroso con sus esposos.

Preparación

Colocar 200 gramos de  pimpollos de rosas en una olla,  agregarle 250 cc de agua potable y llevarla a fuego alto. Cuando comienza a hervir, bajarlo y tapar inmediatamente para evitar que se pierda el vapor. Hervir  diez minutos más y apagar el fuego. Dejar reposar durante una hora, filtrar y envasar en recipiente de vidrio bien tapado. Conservar en un lugar fresco en invierno o en heladera durante el verano.

Es importante destacar que las rosas que se utilicen deben estar libres de elementos químicos tales como insecticidas y agroquímicos, entre otros, de lo contrario podrían causar reacciones alérgicas. Por esa razón es muy importante adquirir estos elementos en puntos de venta de confianza (consulta en nuestra página www.holate.com.ar).