El jujube o dátil chino (Hong zao) es un fruto que posee una gran cantidad de vitaminas y antioxidantes, por lo cual suele decirse que es el fruto de la inmortalidad y la belleza.
Cuenta con aminoácidos encargados de formar una gran cantidad de proteínas, una de las cuales ayuda a la cicatrización de llagas y heridas. Incluso, la creencia popular antigua afirma que consumiendo diariamente jujube mejora la tonicidad y el color de la piel.
Contiene también un gran porcentaje de vitamina C, mucho más que los cítricos, lo que fortalece el sistema inmune y evita que se padezcan enfermedades típicas del invierno. Además posee nutrientes tales como magnesio, potasio, cobre, calcio y niacina.
Según diversos estudios científicos, cuenta con flavonoides que le brindan un gran poder antioxidante que evita el envejecimiento celular, además de disminuir la presión arterial y mejorar la anemia y problemas hepáticos.
Pero eso no es todo, también es muy recomendado por su poder calmante que ayuda a aliviar el estrés y combatir el insomnio.
Este fruto se puede consumir fresco, disecado y también para enriquecer las comidas, pero lo más interesante, es que se puede preparar una exquisita y reparadora infusión.
Infusión de Jujube
20 dátiles disecados
¼ de taza de jengibre fresco rallado
½ media taza de azúcar o miel
1 litro de agua
Preparación
Rehidratar los dátiles, quitarles el carozo y colocarlos en una cacerola junto con el azúcar o miel y el jengibre. Llevar a fuego bajo y cuando rompa en hervor continuar con la cocción durante 15 minutos. Apagar el fuego, dejar reposar, colar y servir. Una taza diaria es suficiente para disfrutar de sus beneficios.





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