Las rosas Ping Yin Meigui son originarias de la zona oriental de China y con ellas se obtiene, entre otros productos, un delicioso té. La principal región productora de rosas rojas es Ping Yin -de allí su nombre- es la provincia de Shandong, también conocida como la ciudad natal de las rosas rojas. Tanto es así que, en el año 1996, el Departamento de Ciencias Forestales del Estado la declaró como “Ciudad de las Rosas”, tan famosa en China como en el exterior. Incluso, en ese lugar existen laboratorios destinados a mejorar e incrementar los cultivos de esta variedad de rosas tan utilizado en la medicina como en la cosmética.
El cultivo de las aromáticas Ping Yin Meigui, datan desde hace más de 2000 años y siempre se destacaron por su excelente calidad.
En China, las mujeres utilizan esta flor tanto para preparar infusiones como para aplicar su decocción en el rostro desde hace miles de años y los resultados, sin duda, se reflejan en el aspecto aterciopelado de su piel. La razón de este maravilloso efecto se relaciona con el predominio de componentes antioxidantes en sus pétalos.
Los beneficios a nivel orgánico se consiguen bebiendo la infusión, tomando un baño de inmersión con pétalos o creando una serie de mascarillas faciales.
Al consumir regularmente té de rosas se depura el organismo, debido a que actúa a nivel del hígado, la vesícula y los riñones, ayudando a evitar la retención de líquidos. Como si esto fuera poco, su poder antioxidante es total debido a las catequinas y polifenoles que posee. Estas sustancias protegen nuestro cuerpo del daño de los radicales libres, responsables del envejecimiento celular.
Preparación del té
El té de rosas es muy sencillo de preparar, se colocan de 3 a 6 gramos de pimpollos secos de rosas en una tetera con agua potable hirviendo, se tapa y se deja reposar durante 10 minutos (15 si se desea un sabor más intenso), se cuela y se bebe tibio. Se puede endulzar con miel.







