
El verde es una de las variedades de té chino más conocidas y utilizadas en occidente; posee un exquisito sabor y su aroma es refrescante, pero lo más interesante de sus virtudes es la innumerable cantidad de efectos positivos que ejerce sobre el organismo, entre ellos el mejoramiento de una enfermedad tan preocupante como es la diabetes. Si bien desde la medicina china nunca hubo lugar a dudas sobre este tema, la buena noticia es que un estudio científico reciente, realizado por un equipo de gastroenterólogos de la Universidad de Ciencias Médicas de Poznan, confirma esta premisa milenaria. Según los investigadores, “la ingesta elevada de té verde puede interferir en la absorción del almidón, carbohidrato presente en el pan, el arroz y las papas, entre otros alimentos. Los resultados obtenidos durante el experimento muestran que una dosis única de extracto de té verde (equivalente a varias tazas de té) con la comida puede limitar la digestión y absorción de almidón de la dieta”.
Con respecto a estos nuevos descubrimientos de la medicina occidental, el maestro Liu Ming, quien tiene una larga trayectoria en la medicina tradicional china, opina que “la ciencia está volviendo a las raíces, estudiando e investigando los libros clásicos antiguos y este es un buen síntoma, ya que es posible redescubrir y conectarse con la naturaleza. En este caso puntual debo decir que con el té no sólo se puede controlar la diabetes sino también otras enfermedades relacionadas con la sangre como lo son el colesterol y la hipertensión”, sin embargo el té a emplear no es el de mejor calidad, como podría creerse, sino todo lo contrario, “cuando esta infusión se usa como medicina debe elegirse aquel cosechado hace, por lo menos, 2 años, si es más mejor, el cual ya es considerado “té viejo”( ku lao cha) y su costo comercial es muy bajo. Muy diferente es si queremos reconfortar el espíritu, en ese caso sí debemos elegir un té de calidad”, concluye.
Recordemos que en el té verde, la calidad depende de la frescura, es decir, una vez que se cosecha y envasa el consumo debe ser a corto plazo.
El té viejo se caracteriza por su color verde intenso y un sabor más amargo que el fresco, aunque no sea agradable para tomar, sus propiedades medicinales están más concentradas.
¿Bueno para todos?
Tanto el té verde como el rojo tienen propiedades preventivas y reparadoras, sin embargo es importante tener en cuenta que cada uno de ellos se debe tomar en determinados momentos de la vida y del año. Por ejemplo, el té verde es muy bueno para la diabetes, pero si se habita en una zona en la cual gran parte del año prevalecen las bajas temperaturas, no es conveniente consumirlo. Esto se debe a su naturaleza fresca, la cual transmite al organismo, pero en esas condiciones climáticas lo que se necesita es calor interno y la variedad que lo otorga es el té rojo. Lo mismo ocurre cuando el ambiente es extremadamente húmedo. En cambio, si el lugar de residencia es seco y caluroso, el verde es la mejor opción.
Otro aspecto importante a considerar es la edad de quién lo consume, los jóvenes sin duda necesitan más energía física, por lo tanto los beneficia en mayor medida el té verde. Las personas mayores necesitan levantar el Chi, la energía interna, por eso se recomienda la variedad de té rojo.
De todas maneras, como siempre decimos, lo más conveniente es conversarlo con el médico de cabecera.