
Con los pétalos o pimpollos de rosas secos no sólo se obtiene una excelente infusión para beber, sino que además constituye un tónico infalible tanto para cuidar la piel como para combatir algunas molestias cotidianas.
Se utiliza principalmente para limpiar y tonificar la piel del rostro aplicándolo suavemente con un algodón o gasa; también para aliviar los dolores de cabeza colocando en la frente un paño embebido en la loción y, si se realizan baños de inmersión tibios de manos y pies, mejora notablemente la circulación sanguínea.
Antiguamente, las mujeres de los emperadores tomaban baños de inmersión en elegantes bañeras que llenaban con agua caliente y ¡cinco kilos de pétalos de rosas rojas!. Por eso su piel siempre lucía suave, hidratada y sensualmente perfumada. Estos baños formaban parte de la preparación previa a un encuentro amoroso con sus esposos.
Preparación
Colocar 200 gramos de pimpollos de rosas en una olla, agregarle 250 cc de agua potable y llevarla a fuego alto. Cuando comienza a hervir, bajarlo y tapar inmediatamente para evitar que se pierda el vapor. Hervir diez minutos más y apagar el fuego. Dejar reposar durante una hora, filtrar y envasar en recipiente de vidrio bien tapado. Conservar en un lugar fresco en invierno o en heladera durante el verano.
Es importante destacar que las rosas que se utilicen deben estar libres de elementos químicos tales como insecticidas y agroquímicos, entre otros, de lo contrario podrían causar reacciones alérgicas. Por esa razón es muy importante adquirir estos elementos en puntos de venta de confianza (consulta en nuestra página www.holate.com.ar).




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