
Mao Feng, el té de la Montaña Amarilla
En China existe una antigua historia que relata cómo un señor muy importante cambió su vida gracias a un té. Según cuentan los sabios, Xiong Kai Yuan fue un magistrado muy importante que vivió en épocas de la dinastía Ming. Él vivía al sur de la provincia de Anhui, sitio donde se ubica la cadena montañosa Huang Shan (Montaña Amarilla). Desde niño se destacó por ser un amante de la naturaleza; por eso solía dar largos paseos para contemplarla, especialmente durante la primavera. En una de esas ocasiones, perdió la noción del tiempo y la oscuridad reinó. Esto le dificultó el regreso a su hogar, ya que en aquella época no existían luces públicas ni carteles luminosos para poder guiarse. Sin embargo, no perdió la calma y continuó caminando hasta toparse con un templo, lugar donde pidió pasar la noche.
Un monje lo recibió amablemente y le ofreció un té de suave color y hojas pequeñas cubiertas por una sutil pelusa. De la taza se desprendió un vapor blanco que se asemejaba a una flor de loto y su aroma invadió toda la habitación. El magistrado se sintió muy a gusto y emocionado a la vez e inmediatamente quiso saber cómo se llamaba la infusión que le desataba ese sentimiento tan peculiar. El monje le explicó que se trataba de un té llamado Mao Feng, que crecía en Huang Shan, montaña que él había recorrido durante todo el día.
Al amanecer, Xiong Kai Yuan emprendió su camino de retorno, pero antes de hacerlo, el monje le regaló una bolsa conteniendo el té que tanto le había gustado y una vasija con agua pura, proveniente de una fuente natural de la montaña.
Al día siguiente, el magistrado volvió a retomar su rutina laboral y contó a sus amigos la experiencia vivida. También les preparó una taza de aquel té y al beberlo todos tuvieron la misma sensación de paz.
A partir de aquel momento, el objetivo era cosechar ese té, abastecerse de toda el agua de manantial posible para prepararlo y presentárselo al emperador.
El proyecto fue exitoso y Xiong fue ascendido a gobernador de la región del sur del río de Yangtse, un lugar muy importante. Sin embargo, su sensibilidad lo llevo a renunciar al cargo y dedicarse a cultivar su mente y espíritu. Por ese motivo volvió al templo y se convirtió en monje. Allí lo rebautizaron con el nombre de Zheng Zhi y pasó el resto de su vida.
En la actualidad, quienes visitan la Montaña Amarilla, pueden contemplar su lápida milenaria, rodeada de bambúes y pinos de enorme tamaño. En la misma puede leerse una inscripción que dice: “Aquí descansa Bi An”, que significa gran maestro y es de la manera que sus discípulos se referían a él.
¿Cómo se obtiene el té que cambió a un hombre poderoso?
El Mao Feng es una variedad de té verde que crece en la provincia de An Hui, donde se encuentra la montaña Amarilla. Se cosecha en el mes de abril -momento en que sus brotes contienen mayor energía- y luego lleva un proceso de secado. Este trabajo debe ser realizado por personas con una gran experiencia en el tema, ya que para secarlo es necesario colocar las hojas en un wok a fuego constante. Si está bien hecho, posteriormente se obtendrá una infusión levemente dorada.
Su sabor dulce es otra característica distintiva de este té y su aroma es semejante a las orquídeas chinas.
En cuanto a sus funciones, está comprobado que estimula el funcionamiento del cerebro y provee de energía, por eso se recomienda beber una taza antes de disponerse a estudiar o trabajar.
El sistema cardiovascular es otro de los beneficiados por esta infusión, ya que evita el deterioro de arterias y ayuda a bajar la presión. Además es un aliado de la belleza, debido a que hidrata la piel y retrasa la formación de arrugas.




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